El Cóndor, cielo de aves

La mayor colonia de loros barranqueros del mundo está en la Patagonia argentina. Con colores sublimes de plumas y atardeceres, el sur cobija un espectáculo único que conforman ésta y otras más de 200 especies de aves.

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En Viedma, por el paraíso natural del Balneario El Cóndor se pasean más de 200 especies de aves en un paisaje colmado de vida. La mayor colonia de loros barranqueros del mundo hace de este su hogar, por el que los viajeros caminan lentamente con sus cámaras para admirar el fenómeno natural de cerca.

De a poco se siente la conexión con la naturaleza y todos se maravillan en este estuario del río Negro: es que, para sorpresa de los visitantes, hay más de 35 mil nidos que esta especie cava en la arenisca blanca a lo largo de aproximadamente 12 kilómetros. Cada uno de ellos es habitado por una pareja adulta y un promedio de cuatro pichones, y todos son de gran importancia para investigadores nacionales e internacionales.

El Cóndor es reconocido por científicos y especialistas como hábitat de más de dos centenares de especies de animales alados, nueve de ellas consideradas globalmente amenazadas: el ñandú, el pingüino patagónico, el albatros ceja negra, el petrel gigante común, el flamenco austral, el cauquén colorado, la gaviota cangrejera, el cardenal amarillo y la loica pampeana sobreviven en este rincón de la Argentina. Lo hacen con fuerza, luciendo su belleza ante los ojos de los viajeros que andan silenciosos dejando huellas por ahí mientras respiran aire puro, rogando por dentro ver otra especie más. Y lo logran, porque la presencia regular de migrantes de América del Norte regala otros avistajes, como las playeras, los playeritos blancos, enanos, rabadillas blancas y unicolor, pitotoy grandes y chicos. Todos se desplazan en enormes bandadas que da gusto ver en el horizonte y se mueven entre dos ecosistemas: los bosques y las inmensas playas cobijadas por dunas y acantilados. La variedad de ambientes hace posible observar el 20 por ciento de las especies de aves argentinas en el balneario que, tal vez como un presagio, tomó su nombre del barco danés Cóndor, que hace un siglo varó en estas costas repletas de fauna voladora.

Con los sentidos despiertos y la mirada atenta, todos andan con binoculares y cámaras, maravillados al ver que aún hay más: en el poblado, la aparición de churrinches, carpinteros, cardenales, loicas y golondrinas corona la experiencia. El monte es hogar de ñandués, jotes, rapaces, patos y palomas, entre otras especies, y se sigue contando. Esta zona clasificada como AICA (Área Importante para la Conservación de las Aves en Argentina) es tan rica que los colores llenan el ambiente de una vida que conmueve con sus trinos, especialmente de noviembre a marzo y en las primeras horas del amanecer y el atardecer, cuando las siluetas se recortan a contraluz en el cielo rojizo.

A Río Negro se llega en avión al Aeropuerto Gobernador Castello, en Viedma, o al Internacional de Bariloche; en ómnibus o en auto por las rutas 22, 251, 6, 250, 23 y 258.