El Estado paga daños por granizo, pero las pérdidas siguen siendo altas

Con la puesta a disposición de 160 chacareros, de un fondo de 11 millones de pesos, se canceló el último pago del fondo antigranizo de la temporada 2016/2017, pero el fenómeno no da tregua, y según confirmó el Secretario de Fruticultura, los datos del último relevamiento fueron “un poco superiores a lo esperado”.

Es que para la presente temporada 2017/2018, el Estado también tendrá que hacer un importante esfuerzo presupuestario, si se tiene en cuenta que los relevamientos indicaron que 8.800 hectáreas presentan daños por granizo, de las cuales 5.000 tienen un daño superior al 50%, según el dictamen de los técnicos.

“Esto nos hace repensar la situación, y poner el foco en la utilidad de la malla antigranizo”, comentó Banacloy, quien elaboró un estudio que abarca los últimos 7 años. La serie arranca en 2013 y se demuestra que en promedio se pierde cada año la producción de 7.000 hectáreas.

“Eso representa hoy casi el 20 por ciento del Alto Valle productivo”, y en recursos significa unos 50 millones de pesos, que por tratarse de un fondo mixto, constituido a partes iguales entre fruticultores y el Estado Provincial, para el tesoro público rionegrino implica erogaciones por casi 25 millones de pesos.

De todos modos, al cubrirse las pérdidas, se compensa sólo el capital de trabajo, “pero no tenemos la cosecha”, advirtió Banacloy.

“Hoy somos como una planta que fabrica 10 autos por día y que debe tirar 2 por daños. De ese modo la fruticultura pierde competitividad y quedamos fuera de mercado”, destacó el funcionario.

Un estudio efectuado por los técnicos de la Secretaría de Fruticultura, demostró que hay zonas en el Alto Valle donde, cada 19 años, sólo uno tenía  granizo. Esas mismas zonas, ahora tienen un año de daño por granizo cada 10 años, lo que implica un agravamiento notorio del fenómeno.

En otras zonas, se pasó de un año con daño cada seis, a un año con pérdidas cada tres. “O sea,  que en algunos sectores del Alto Valle, el 33% se lo lleva el granizo.