1. Fundamentación

La violencia y la criminalidad son problemáticas sociales complejas que, como tales, requieren su abordaje en forma integral mediante mecanismos penales y extra penales, que permitan abordar las causas de los fenómenos, que –en lo que respecta al denominado delito “común”- incluyen problemáticas globales tales como la marginalidad social, desproletarización y precarización laboral, estigmatización social.

Por estas razones, el abordaje del delito y la violencia desde la institución policial como único actor resulta ineficaz y parcial. En este sentido, la “prevención integrada” constituye la forma más adecuada de abordar este tipo de fenómenos, por complementar distintas estrategias de prevención del delito que incrementan las potencialidades y alcances de las acciones desarrolladas.

Para la formulación e implementación de acciones eficaces, resulta primordial contar con información precisa, relevante, integral, confiable y oportuna que permita orientar las prácticas, mediante sistemas de información modernos que complementen datos de distintas fuentes (siendo las principales en lo que respecta a datos delictuales a partir de registros administrativos, las policiales y judiciales) y que recurran a las herramientas tecnológicas disponibles a fin de agilizar y eficientizar los procesos, garantizando la calidad de los datos. Siendo imposible acceder a lo que se conoce como “criminalidad sumergida” mediante los datos a partir de registros administrativos (dado que un importante porcentaje de delitos y hechos de violencia no se denuncian), también resulta necesaria la recurrencia a relevamientos a partir de encuestas de victimización.

Dado que ambos fenómenos sociales son pluridimensionales y multicausales, requieren de la intervención de distintas agencias del Estado, en forma articulada, a fin de abordar sus causas integralmente para controlarlas y reducirlas. Habitualmente las agencias del Estado con competencia en la materia responden a estas problemáticas complejas mediante acciones desarticuladas y parciales, o incluso que la presencia del Estado en barrios vulnerables sólo se refleje a través del accionar policial.

En este marco, el Plan de Prevención Integral del Delito y la Violencia responde a esta necesidad de dar respuestas estatales integrales e interagenciales, que partan de un entendimiento de las problemáticas asociadas al delito y la violencia, para reducirlas y mejorar la calidad de vida y la convivencia de la ciudadanía.

El Plan incluye, entre sus Programas:

  1. Oportunidades desde el Barrio para la Prevención Integral del Delito y la Violencia

  2. Observatorio del Delito y la Violencia

  3. Formación para la democratización y profesionalización de la práctica policial